No están autorizados, creyentes, a cuestionar a su Mensajero con el objetivo de refutarlo por pura terquedad, así como el pueblo de Moisés cuestionó a su profeta al decirle: “¡Haz que veamos a Al‑lah!” [Corán
An-Nisāʾ 4:153 ⧉]. Cualquiera que renuncie a la fe a cambio de la incredulidad, se aleja de la vía moderada que constituye el camino recto.